Es tan revuelta la vida, una noche buena con amigos puede ser una alegría para luego volver a la realidad que nos depara acá, en casa. Soy un remolino de emociones, incontrolables, amo cuando me pongo así de expresiva pero a la vez es lo que más odio de mi; mi melancolía, mi nostalgia del día a día. Cosas que se van, personas que dejan de existir, desprenderse de ello. Cambios..
De eso se trata de acoplarse a los cambios, sea de amistades, de humores, de cosas de la vida; por más que cueste salir de ese laberinto sin salida, salir.
